Licencias del ecosistema

Los Lineamientos para Comunes Recíprocos no son en sí mismos una licencia. Son un conjunto de lineamientos prácticos que puede acompañarse de licencias concretas según las necesidades de cada proyecto.

Licencia Común Libre (LCL)

LCL es una licencia de software libre con reciprocidad fuerte. Su objetivo es garantizar que las cuatro libertades lleguen efectivamente a cada usuario, cerrando el hueco del uso interno que otras licencias dejan abierto.

LCL es apropiada para bibliotecas, frameworks, herramientas e infraestructura reutilizable: todo aquello cuya función es circular sin fricción y ser construido sobre por otros.

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Licencia Común Recíproca (RCL)

Libertad es poder hacer. Reciprocidad es hacerlo en igualdad de condiciones, de modo que el ecosistema se sostenga.

La Licencia Común Recíproca (RCL) no es una licencia de software libre. Durante un plazo definido por el autor, la comercialización del software activa una obligación de retribución económica. Pasado ese plazo, cada versión publicada pasa automáticamente a LCL.

No es libre, no es privativo, es un común, y tiene un horizonte de libertad plena conocido desde el primer día.

Los usuarios pueden usar, estudiar, modificar y compartir el programa sin restricciones. La obligación recae sobre intermediarios que cobran por la distribución o el uso del software.

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Ver más sobre la RCL

Este patrón de caducidad automática a una licencia libre ya ha sido probado en la industria. La Business Source License (BUSL) de MariaDB funciona de manera similar: el software se publica con restricciones comerciales temporales y, tras una fecha fija, convierte automáticamente a GPL. La diferencia ética de la RCL es que el usuario final conserva las cuatro libertades operativas en todo momento.

Cómo funciona

El autor elige dos parámetros al publicar una versión:

Pasado el plazo, la versión en cuestión pasa automáticamente a LCL. Cada versión tiene su propio reloj: la 1.0 publicada en 2026 pasa a LCL en 2028; la 2.0 publicada en 2027 pasa a LCL en 2029.

Para quién está pensada

La RCL está diseñada para productos finales (aplicaciones, servicios web, herramientas que llegan directamente a usuarios) desarrollados por autores que necesitan vivir de su trabajo.

No es apropiada para bibliotecas, frameworks ni componentes reutilizables, porque la acumulación de obligaciones de retribución a través de cadenas de dependencias se volvería inmanejable. Ese territorio sigue siendo de licencias libres con reciprocidad.

La tensión que introduce

Libera el código definitivamente tras una ventana conocida, sin renunciar a que el proyecto sea retribuido durante la etapa en que su trabajo genera valor comercial directo.

La obligación de retribución afecta la libertad de usar con cualquier propósito, incluyendo la modificación comercial. Quien crea una obra derivada durante el plazo de vigencia hereda la obligación económica. Esto complica la cadena de remix que el copyleft puro sí facilita: la reciprocidad en especie escala con el aporte de cada quien, mientras que la retribución en dinero no lo hace con la misma elegancia.

Relación con el software libre

Responde a la misma pregunta ética que todos los lineamientos: ¿cómo hacemos que el común digital sea sostenible sin renunciar a la libertad?

Es una alternativa al software privativo para quienes de otro modo no introducirían su proyecto al común.

Usa una protección que garantiza sostenibilidad sin introducir escasez: Si alguien genera ganancias en base a la venta directa del software, debe contribuir económicamente al proyecto original.

Aclaramos con honestidad: la RCL no es software libre. Sin embargo, es considerablemente más cercana a la libertad plena que muchos otros modelos de distribución de software, y alcanza la libertad 0 a su debido tiempo.